Política y Social

¿Qué son los Centros de Internamiento de Extranjeros?

María Augusta Rondas y José Ernesto Vaca-Pereira Psicólogos clínicos especializados en migraciones

Los Centros de Internamiento de Extranjeros – CIES – son lugares donde retienen a las personas de manera cautelar y preventiva, sometidos a expediente de expulsión del territorio nacional, que pueden ser repatriadas a su país de origen.

Los CIES son un instrumento extendido por toda la Unión Europea adoptado en desarrollo de la política migratoria común suscrita en el acuerdo de Schengen de 1985.

Éstas personas están detenidas en esos centros:

1.- Porque han cometido una falta administrativa (o bien se ha vencido el permiso de estadía, como turista, en el país, o porque hayan entrado sin pasar por las vías regulares de frontera).

2.- Otros tipos de delitos o faltas:

  • Trabajar sin haber obtenido permiso de trabajo, aunque cuente con permiso de residencia válida.
  • Estar implicados en actividades contrarias al orden público o a la seguridad interior o exterior del Estado.
  • Realizar cualquier tipo de actividad contraria a los intereses españoles o que puedan perjudicar las relaciones de España con otros países.
  • Haber sido condenado, dentro o fuera de España, por delito sancionado con pena privativa de libertad superior a un año.
  • Incurrir en demora u ocultación dolosas o falsedad grave al no cumplir con la obligación de poner en conocimiento del Ministerio del Interior las circunstancias relativas a su situación.
  • Carecer de medios lícitos de vida, ejercer la mendicidad o desarrollar actividades ilegales.

Así, la población de estos centros no es homogénea, ya que están ahí los llamados indocumentados así como una amalgama de casos que genera temores e indefensiones por parte de los pertenecientes al primer grupo.

A pesar de eso, el lugar más se asemeja a una prisión y no a un lugar de paso, cautelar y preventivo, antes de la extradición. Cárceles camufladas sin garantías penitenciarias para personas que, en la mayor parte de los casos, no han cometido ningún delito.

En España hay ocho centros que dependen del Ministerio del Interior, repartidos por el territorio español (en los municipios de Algeciras, Barcelona, Gran Canaria, Fuerteventura, Madrid, Murcia, Tenerife y Valencia), pero nuestro trabajo por el momento se centra en la comunidad de Madrid.

Dadas las condiciones de estos inmigrantes, es de inmensa y apremiante importancia un trabajo psicológico con esta población, aunque por sus características temporales muy limitadas en los posibles encuentros, puesto que los internos permanecen como máximo sesenta (60) días en el CIE. De todas maneras hay que tomar en cuenta que el trabajo con ellos no se agota con estas atenciones, pues en algunos casos se podrá continuar con el trabajo tanto con ellos como con sus familiares.

La demanda para tal tipo de trabajo ha sido detectada por la experiencia de voluntarios en la atención psicológica en los años 2008 a 2010 y la alarma actual detectada por Psicología sin Fronteras.

Trabajamos conjuntamente con todas las ONGs de distintos perfiles que vienen trabajando o trabajarán con las personas retenidas en el CIE de Madrid. Psicología sin Fronteras, como Fundación, presentó la solicitud de permiso para acceder al Centro.

Iniciamos nuestras actividades en colaboración con SOS racismo que nos reconoce como voluntarios en la atención psicológica. SOS racismo nos deriva los casos que juzgan pertinentes, con algunos datos necesarios para adelantar en la primera entrevista y centramos en la escucha narrativa espontánea o inducida por cuestiones y tópicos.

CIE de Aluche, Madrid

Actualmente, Psicología Sin Fronteras, está autorizada para dar asistencia en el Cie de Aluche. Nuestro trabajo de voluntariado no ha variado, trabajamos conjuntamente directamente con Sos Racismo y más indirectamente, en algún caso, con las distintas Ongs que dan asistencia voluntaria en el Cie de Aluche.

Cuando empezamos a pensar en trabajar con los internos del Cie, junto a SOS racismo, no estábamos muy seguros en cuanto a qué podríamos ofrecer en términos de apoyo a los que aceptaran o pidieran la presencia de un psicólogo. El poco tiempo que nos permiten ver a las personas que ahí están encerradas, además sin saber si la volveremos a ver o no, y si sí, por cuanto tiempo y cuantas veces más, en nada facilita el trabajo con personas que viven bajo terribles condiciones objetivas y subjetivas, sin tener información de sus situaciones, sin saber si las expulsan o no, a veces bajo acusaciones arbitrarias de las cuales son inocentes y sin contacto con amigos, conocidos o familiares.

En la medida que oíamos a las personas, e íbamos conociendo, a través de sus palabras, las condiciones bajo las cuales ellos y los demás internos vivían en el centro, y, en la mayoría de los casos, las terribles condiciones de sus vidas en los países de origen, nos fue quedando clara la importancia de que el que ahí se dispusiera a escucharlas, aunque por poco tiempo, funcionara como contención no arbitraria, como límite, como borde de donde ellos pudieran agarrarse en medio de tanta arbitrariedad e injusticia.

Seguimos intentando ayudar psíquicamente, en lo que se pueda, a los que quieran. Algunos no lo desean. Por lo general, comprensiblemente, muchos tienen mucho miedo de hablar y cuando lo hacen están más interesados en apoyo inmediato relacionado a su situación civil/jurídica, queriendo regularizar su situación y salir del CIE lo más pronto posible. Otros hablan más de su vida particular, incluyéndose ahí sus relaciones afectivas.

Interesante notar que algunos hablan poco de su vida en el país de donde provienen lo que también se entiende – los apremia el aquí-ahora -.

Idealmente, que disponer de más tiempo, pero no siendo eso posible la apuesta terapéutica es de que aún por tiempo limitado, lo poco que puedan hablar y ser escuchados les sirva de apoyo para organizar más sus vidas y a poner el foco en lo que les ayude a sostenerse bajo tales condiciones adversas y plantearse qué hacer con sus vidas después del CIE.

Siendo el tiempo escaso, eso puede ser, para algunos, una condición para hablar de sí mismos de una manera que bajo otras condiciones no lo harían. Atenciones de nuestras experiencias en otros dispositivos, en situación de emergencia, indican esta tendencia. El apremio de la situación puede favorecer la situación terapéutica en algunos casos. El ofrecer una escucha humana, sin prejuicios, es una condición diferente de las que uno encuentra en los grupos humanos, en la sociedad. Los frutos de esa posición del psicólogo pueden traer resultados/impactos subjetivos que siquiera podemos imaginar o calcular a priori porque, además, en la mayoría de los casos, no volveremos a saber de los sujetos escuchados.

Además del apoyo a las personas internas, el trabajo psicológico da visibilidad a una de las facetas de cómo ocurre el proceso migratorio en Madrid. Para ello pasamos los datos obtenidos por Psicología sin fronteras, por medio de un informe psicológico, para que sean divulgados a la sociedad civil y al resto del mundo.

En el trabajo de coordinación con las distintas Ongs, que hacen las atenciones jurídicas, social, médica, existe un sistema de derivación, que pasa las demandas de una semana para otra, con excepción de casos urgentes que son notificados y atendidos lo antes posible.

De la derivación cuenta: Datos personales (Edad, Nacionalidad, Estado civil, Número de hijos), Motivo de la derivación, Situación actual de salud, Tiempo en el centro y cualquier otra información que se juzgue importante.

El trabajo psicológico aporta, por medio de un informe: Objetivos/Proyectos Migratorios, Pérdidas, Ganancias, Percepción de la situación actual, salud mental, elaboración de historia personal y casos que necesiten apoyo especial.

En el periodo de atenciones psicológicas que venimos haciendo en el CIE por Psicología sin Fronteras, nos hemos encontrado con una heterogeneidad de casos, tanto en sus historias personales como en los países de origen y todos los que hemos atendidos son varones.

En la experiencia que se ha tenido de manera voluntaria en la atención psicológica a estos ciudadanos, se pudieron apreciar los distintos daños en la salud mental: desconcierto y miedo por la experiencia de vivirse preso con el sentimiento de no haber cometido ningún delito, sentimiento de pérdida de los proyectos migratorios, síntomas de tristeza, desolación y depresivos frente a su situación de detenidos, síntomas de malestares físicos (dolor de cabeza, insomnio, cansancio, etc.), reflejados en las historias clínicas en su momento. Es de suma importancia atender psicológicamente a estos ciudadanos, dada su situación de limitación de libertades y de vulnerabilidad.

Para maximizar los beneficios posibles de las acciones es necesario no solamente profesionales de la psicología clínica con experiencia en el mundo de la migración, como también una buena colaboración y derivación tanto de las distintas asociaciones que prestan servicio en el CIE como de las demandas de los ciudadanos detenidos.

Hay que mantener igualmente relaciones con las instituciones de salud mental para las posibles derivaciones. También crear reuniones de discusión de los casos clínicos, talleres y videos informativos para dar mayor visibilidad del posible daño psicológico de los ciudadanos detenidos en el CIE.

Hemos realizado una división de los casos atendidos según sus procedencias de origen.

Ciudadanos latinoamericanos

Han perdido la tarjeta de residencia, han sido reagrupados siendo menores de edad viviendo en España más de diez años y actualmente se encuentran sin tarjeta de residencia, están detenidos en el CIE por otros motivos causas en curso y los casos de ciudadanos que por el periodo corto de estadía en España no han obtenido la tarjeta de residencia.

Estos casos son más fáciles de llevar, en sus dimensiones personales, familiares y sociales, por la ayuda del idioma. En algunos casos hemos trabajado con su entorno familiar, y hemos podido intervenir más allá de la atención individualizada. Hay que destacar que aquí nos hemos encontrado con el recurso de arraigo familiar y para ello hemos colaborado con la familia, haciendo intervenciones de apoyo psicológico.

Ciudadanos africanos

Hemos hecho una división entre los ciudadanos marroquíes y los subsaharianos.

Ciudadanos Marroquíes: La mayoría de los casos que hemos atendido, han sido personas que entraron a España como menores no acompañados, pasaron por centros de acogida de menores, han pasado periodos de más de diez años, con historias personales muy diferentes, algunos con causas penales pendientes por delito de tráfico de hachís, otros con hijos españoles y otros que no consiguieron nunca obtener la tarjeta de residencia.

Es dramático los casos de personas que entraron como menores, han vivido casi la mitad de sus vidas aquí en España, ya no tienen arraigo en su país y tienen que ser expulsados.

Atendimos ciudadanos argelinos, y estos casos fueron difíciles por el idioma, hablan poco francés, no llevan tiempo en España y tuvimos entrevistas con un intérprete, que estaba también detenido. Aquí nos encontramos con la barrera idiomática.

Ciudadanos subsaharianos: La mayoría de casos fueron senegaleses. Nos encontramos con personas muy integradas en la sociedad española, atendimos un caso que llamamos de paradoja con las políticas de integración. Este caso, de una persona que había llegado en patera, estaba muy relacionado con los servicios sociales de Bilbao, estaba estudiando una Formación Profesional, y lo más destacado era sus capacidades de integrar a sus compatriotas. Cumplía las funciones de manera muy destacada de un técnico de integración social y era líder en los procesos de integración. Hablaba con un gran afecto de la sociedad que le dio acogida, y la sentía suya.

La gran discusión en las sociedades de acogida es la labor de integrar, y nos encontramos con este caso, que estaba detenido en el CIE, a la espera de su expulsión, una persona que estaba integrada y aportaba a la sociedad la labor de integrar a sus compañeros extranjeros.

Otros países

Hemos atendido a una persona de origen serbio. Lo particular del caso, una persona que viene viviendo en España 20 años, y estaba detenido por mendicidad, con un daño mental más que evidente. Este caso nos llevó a preguntarnos por la falta de criterio a la hora de la reclusión, escribimos en el informe: “Él tiene apariencia de un bohemio marginal, que se las arregla para vivir con su autonomía y sus peculiaridades de vida. La desconfianza, el orgullo y cierto aspecto desafiante, hacen pensar en una persona marginal, con desorientación en el manejo de ciertos aspectos de la realidad, pero que en su mundo se maneja bien. Sospechamos que, como a todas las personas de esas características, el cambio radical, de vivir en su ambiente bohemio a estar en el CIE, lo tiene completamente desorientado y le afecta a su estado mental. Sospecha bastante probable de tener cierta verdad puesto que aún a los que no viven como bohemios por las calles, el cambio en sus vidas, al ser internados en lugares como el CIE, no puede más que desorientarlos, haciendo con que, según la experiencia previa de vida, combinada con el carácter propio, los deje o con gran miedo, sin querer hablar mucho, o, a partir del miedo, agarrarse de la ayuda que le ofrezcan”.

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Fotografía de Chris Fuller

María Augusta Rondas y José Ernesto Vaca-Pereira

Psicólogos clínicos especializados en migraciones

Un pensamiento en “¿Qué son los Centros de Internamiento de Extranjeros?

  1. Uno puede intuir o incluso saber lo que se hace con las personas a las que transforman en marginales al no poder recibir los papeles necesarios para residir y trabajar. Vuestra tarea es muy elogiable y transmite muy claramente lo que significa la precariedad. Así como evidencia la necesidad de pensar quiénes son los verdaderos marginales, si los internados o los que se aprovechan de los recursos de la sociedad en su beneficio. Unos cobran y otros pagan. Y la conciencia?

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