Política y Social

SensorForHealth o el nuevo paradigma alimentario

Natalia Cisterna Jiménez Diseño y gastronomía
llustración de Fernando Camino (Co-Founder de La Mojigata)

La llegada de SensorForHealth lo ha cambiado todo. Nuestro modo de comer y de relacionarnos con la comida por supuesto, pero también el diseño de las ciudades y la segmentación de la sociedad.

Gracias a esta aplicación, dotada de un sensor de última generación, ya puedes ir a la compra sin miedo. La aplicación está pensada para que pueda usarla cualquiera, es gratuita y de libre acceso y también, obligatoria. Solo tienes que descargarla del Portal de Salud de tu Comunidad y a partir de ahí, cada tomate, naranja, lechuga, pieza de carne o pescado, el pan… Todo es analizable y todo es reconocible: aditivos, alérgenos, transgénicos, metales pesados, pesticidas y cualquier componente ajeno a la naturalidad de un alimento. El poder de conocer las sustancias tóxicas que contienen los alimentos ya no es sólo de médicos, nutricionistas, científicos, la industria alimentaria o las instituciones sanitarias, eso pertenece al pasado. Las empresas siguen produciendo todo tipo de alimentos, buenos y malos, las instituciones siguen regulando mejor o peor, pero la responsabilidad de comer sano solo recae en ti, el consumidor. Esta aplicación además, recoge todos los datos de la compra, los analiza y te devuelve los resultados para que puedas ir mejorando tu alimentación. Cada cesta de la compra obtiene una calificación y dependiendo de los puntos obtenidos, entras a formar parte de uno de los tres grandes grupos que ha establecido el gobierno. La tecnología nos ha liberado y nos ha dado un poder enorme, el de decidir con toda la información necesaria en nuestro bolsillo, en nuestro dispositivo móvil.

Antes de esto, allá por el 2020 la comida estaba de moda. Las personas hablaban de grasas saturadas, de proteínas, de carbohidratos… La comida comenzó a estar presente en todos lados y sobre todo en nuestras pantallas, a través de RRSS, Internet y la TV. La gastronomía era un tema que debías «controlar» para poder hablar de ella en reuniones sociales, en el trabajo y donde fuera que hubiese una «buena conversación». Todo el mundo sabía que había alimentos que permitían que estuvieras bien nutrido y otros, que no te nutrían nada pero que te sumergían en el placer más absoluto. El consumo de uno u otros sólo dependía de los recursos, las ideologías, la religión, las tradiciones o el estado de ánimo.

En menos de un siglo habíamos pasado de comer gachas a tener acceso a infinidad de comida, a todas horas y en cualquier lugar. Ya no teníamos que hacer conservas, ni pan, ni queso. Ya no teníamos que tener una despensa en casa y hacer acopio de alimentos por miedo a una hambruna. Los supermercados sustituyeron a las despensas. Podíamos escoger qué leche era la mejor para nuestro organismo: sin lactosa, con omega-3, desnatada, semi-desnatada… También podíamos comprar bebidas de soja, de avena, de quinoa, de coco, de arroz. Las posibilidades eran infinitas: sin gluten, sin azúcar, con vitaminas, suplementos de magnesio, de colágeno, de triptófano y de B12…

Por aquel entonces comenzaban a oírse voces de alerta acerca del colapso de la tierra por la sobre-explotación de los recursos y lo necesario que era un cambio en el modo de consumir y de producir, pero para la mayoría de los ciudadanos, acostumbrados a la plenitud, no era un escenario posible, no al menos, en un futuro cercano. Está claro que no estaban en lo cierto. Se vivía en la abundancia y lo que sí generaba una gran preocupación era la desprotección ante la falta de transparencia y de información sobre si aquello que comprábamos, era realmente tan sano como nos vendían. Pero esto se acabó hace unos años y fue posible gracias a la tecnología, a SensorForHealth. Una aplicación. Un antes y un después.

Hoy, en el 2060, salvar el planeta y la existencia de nuestra especie es prioridad a nivel mundial. Ya no se deben tener en cuenta a la hora de comer factores como la identidad, el placer o la religión. Son lujos del pasado que no nos podemos permitir.

Nuestra sociedad se divide en tres grupos y las decisiones que tomamos con respecto a nuestra alimentación nos posiciona en uno de ellos. Estos tres grupos comenzaron a formarse allá por el 2030, cuando ese colapso ignorado años antes, comenzó a materializarse de formas muy diversas y muy intensamente. El clima extremo afectó a las cosechas y los animales comenzaron a morir de inanición.

Los pastos estaban secos y la producción de cereales no era suficiente para «dar servicio» a la ganadería intensiva. La carne se convirtió en un producto de lujo que solo pocos podían pagar. Lo mismo pasó con los vegetales, la producción era tan débil que apenas llegaban a las ciudades (en el 2030 ya el 50% de los habitantes de España vivía en zonas urbanas). Esa fue la primera crisis alimentaria debida al Cambio Climático y la que puso en alerta real a muchos ciudadanos.

El ser humano tuvo que volver a enfrentarse a la posibilidad de no tener alimentos, pero esta vez la causa no eran las guerras, era algo mucho peor. Justo en ese momento apareció en el mercado SensorForHealth, que se convirtió en la herramienta perfecta para identificar aquellos alimentos perjudiciales y poco sostenibles. Una aplicación diseñada por el gobierno y que fue de gran ayuda para los ciudadanos. Un gran avance de la tecnología que llegó en el momento exacto y que todos los ciudadanos estaban obligados a usar.

Gran parte de la población comenzó a movilizarse, a tomar posición por una forma de producción y de consumo totalmente sostenible, para poder conservar el planeta y vivir en él y de sus recursos muchos años más. El grupo se hizo tan grande que tuvo un impacto enorme en la sociedad y en el MMAA. Frente a los resultados los gobiernos decidieron premiar a todos aquellos que adoptaran ese estilo de vida y en poco menos de una década, este y otros dos grupos establecidos fueron reconocidos y legislados. Las ciudades se dividieron también en tres grandes círculos y en cada uno de ellos se situó un sector de la sociedad.

LOS CIUDADANOS EJEMPLARES:

Es el primero de estos grupos y el que está por encima de los otros dos. Es el grupo mayoritario, el que más adeptos tiene. Este grupo es el más respetable y está formado por personas concienciadas y totalmente responsables con la salud de su cuerpo y con el MMAA. Viven en el círculo principal, en el centro de la ciudad. En casas grandes, luminosas, cómodas. Unos trabajan en grandes empresas y ocupan altos cargos, otros son empresarios o tienen profesiones liberales. También forman parte de este grupo los profesores, los médicos y una parte de los funcionarios. También los dependientes de supermercado, los artistas de éxito y los artesanos.

Los Ciudadanos Ejemplares son personas capaces de controlar sus impulsos, que saben tomar la decisión correcta. Solo comen alimentos libres de sustancias tóxicas y llevan una dieta equilibrada. Algunos, muy pocos, comen carne, aunque casi todos son veganos y muchos de ellos, crudiveganos, porque respetan a los animales y al planeta, saben que solo comiendo de este modo pueden conservarlos.

Hacen la compra en una cadena de supermercados especializada, GoodForEarth, propiedad del gobierno, en la que solo puedes entrar si tu puntuación te lo permite.

Las puertas de acceso tienen unos dispositivos instalados que leen la puntuación de tus compras anteriores en SensorForHealth y sólo se abren si la suma es la que el gobierno dicta como aceptable. Estos supermercados cultivan los vegetales en los tejados de sus edificios mediante sistemas de hidroponía y reparten los pedidos a domicilio con vehículos eléctricos, por lo que la huella de carbono es casi nula. Tampoco encuentras plástico en ninguno de sus productos. Comprar en estos supermercados, a los que solo este grupo tiene acceso, es una liberación.
Saben que todas sus compras son correctas, cumplen las normas y sostienen el ecosistema. Suman puntos y más puntos. Los precios son más baratos que en el resto de comercios de comida, a los que no suelen entrar más que en ocasiones estrictamente necesarias. Les gusta cocinar y dedican mucho tiempo a ello, por lo que no suelen frecuentar restaurantes, a no ser que estén situados en su círculo, que son establecimientos totalmente sostenibles y ecológicos.

Los Ciudadanos Ejemplares disfrutan de grandes compensaciones por parte del gobierno. Además del acceso a tiendas exclusivas, entre los muchos beneficios que obtienen es que pagan menos impuestos, ya que su consumo responsable hace que el sistema sanitario no tenga que invertir sus recursos en tratar enfermedades relacionadas con un mal uso de los alimentos como el cáncer, la obesidad, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares. Puedes reconocer a las personas que forman parte de este grupo por su físico, perfecto, delgado, con la piel tersa y los dientes sanos.

Los que pertenecen a este grupo no se mezclan nunca con personas que pertenecen a los otros dos que están por debajo en la pirámide social. Para ellos son escoria, los que provocan el desequilibrio en la sociedad y en el funcionamiento del ecosistema del planeta.

LOS HEDONISTAS VULGARES

Entran en este grupo todos aquellos que a pesar de poseer toda la información para tener una dieta saludable, recursos económicos y una herramienta como SensorFoodHealth, sucumben a los placeres de la comida. Las personas que forman este grupo han evolucionado poco y siguen instalados en el siglo pasado. Nacieron en la era de la abundancia y siguen atrapados en ese estilo de vida. Tienen entre 45 y 60 años. Son personas «flojas», incapaces de contener sus impulsos y que utilizan la comida como un simple conductor hacia el placer. Ellos se describen como disfrutones y creen que vivir sin gozar de los grandes placeres que te ofrece la vida, no es vivir. Les importa el MMAA siempre y cuando la salud del planeta no interfiera en la obtención de aquello que desean. No se resisten a los productos procesados y con un alto valor calórico. Cocinan más bien poco. Cocinar no es su prioridad. Se alimentan de comida envasada ultraprocesada de quinta gama o de comida a domicilio. Son poco amigos de las verduras y suelen ser personas con sobrepeso, solitarias, que trabajan desde sus casas y poco amantes del deporte.

Sus relaciones sociales son solo a través de la red. No se mezclan con personas de otros grupos. Fotografían todos y cada uno de los platos que comen y los comparten en RRSS. Han creado en la red un espacio microsocial virtual en el que interactúan con los otros miembros de su grupo.

Hacen la compra en establecimientos mixtos. A estas tiendas se las llama TrashShops y están ubicadas en el segundo círculo. Ofrecen alimentos procesados y tratados con tóxicos y otros que cumplen los requisitos de consumo y producción responsable.

Pueden entrar personas de cualquier grupo, aunque suelen estar llenos de los integrantes de este grupo y los del inferior a este. Ascender en la escala social y tener acceso a más opciones de comida saludable depende de ellos, de sus elecciones de compra, de sus sacrificios. En ellos recae el peso de hacer una compra sostenible o seguir comprando alimentos insanos.

Muchos son adictos al azúcar y pobres seres sin fuerza de voluntad, otros son ansiosos y comen sin parar, otros son puros egoístas a los que nada importa y aunque en general mueren antes, prefieren morir, como ellos dicen «con las botas puestas» o atrapados en sus adicciones.

Algunos, aunque sea muy lentamente y con mucho esfuerzo, llegan a escalar posiciones y se convierten en Ciudadanos Ejemplares. Otros, no lo consiguen nunca.

El gobierno sabe que este grupo, que es un 25% de la población, es un gran problema para la perdurabilidad de la especie humana. Son como una plaga, que aunque controlada en número, sigue perjudicando la economía del estado y la estabilidad del ecosistema. Pagan impuestos altísimos y están obligados a trabajar gratis un día a la semana en las plantas de reciclaje o en los huertos urbanos que están ubicados en los barrios de Los Ciudadanos Ejemplares. Además, si enferman, el gobierno sólo se hace cargo del 20% del coste de su tratamiento. Aunque tienen una ventaja frente al grupo de Los Ciudadanos Ejemplares y es que reciben bonos con descuento de algunas empresas de la industria alimentaria para que sigan consumiendo sus productos procesados.

LOS HABITANTES DEL DESIERTO

Este grupo es el más bajo de la escala social, el más pobre. Nadie quiere formar parte de este grupo. Son los habitantes del tercer círculo, el más alejado del centro de la ciudad y al que llaman «El Desierto» por la inexistencia de comida fresca en sus calles. Viven en edificios muy altos, en pisos de 25 metros, con escasas ventanas. Son construcciones realizadas por el gobierno especialmente para este grupo, para alejarlos del resto de ciudadanos. Son personas con escasos recursos o prácticamente sin ellos. Realizan los trabajos que nadie quiere hacer. Trabajan normalmente en el segundo y primer círculo, en las plantas de reciclaje, cuidan de los huertos urbanos, cuidan de los enfermos, los niños o ancianos, limpian las calles, las casas de los Ciudadanos Ejemplares… Son necesarios para la sociedad y el gobierno les paga una pequeña pensión por ello. Con esa pensión tienen que subsistir, aunque también reciben los bonos de descuento de la industria alimentaria.

Si quieren pertenecer a otra parte de la sociedad, deben trabajar más. Solo el trabajo duro puede darles una mejor vida, así que muchos de ellos, hacen doble jornada para conseguirlo.

Sí, por supuesto tienen también derecho y la obligación de usar SensorForHealth, es una aplicación democrática, gratuita. Ellos también pueden elegir y también pueden esforzarse. Llegar a ser un Ciudadano Ejemplar conlleva ciertos sacrificios. Pocos suelen conseguirlo, normalmente, personas jóvenes y solteras, con alta resistencia física y control mental. Los padres de familia están condenados a morir en El Desierto..

En el tercer círculo apenas hay tiendas de alimentación, exceptuando algún pequeño comercio que vende comida ultraprocesada, pan y dulces industriales. Si quieren comprar algo fresco, deben desplazarse al segundo círculo. Como no hay transporte gratuito, tienen que ir caminando.a hacer la compra, por lo que tampoco pueden cargar con mucha comida de una vez. Tienen derecho a comprar en las TrashShops, aunque sus compras no suelen sumarles puntos.

La comida fresca sin tóxicos y los alimentos sanos y sostenibles tienen precios muy elevados y casi no pueden acceder a ellos. Esta parte de la población es extremadamente obesa, tiene diabetes y problemas coronarios.

Aunque no todo es tan negativo, ellos también disfrutan de momentos de ocio. Un día a la semana acuden a los centros comerciales que el gobierno ha diseñado para ellos. Es un lugar pensado para que se diviertan, pero también para educarlos y mejorar su hábitos alimenticios. Son espacios instalados en su círculo y a los que solo ellos tienen acceso.

En esos centros suele haber un cine, que es gratis y donde se proyectan documentales sobre sostenibilidad y buenas prácticas de alimentación. Hay talleres para aprender a cocinar con comida desechada y otros para introducir jornadas de ayuno en la dieta, que dice el gobierno que es muy sano. Hay también tiendas Trashshop y restaurantes TrashFastFood. En esos restaurantes la comida está elaborada con los excedentes de producción o con lo que los Hedonistas Vulgares descartan.

El menú tamaño gigante es más que completo y el precio es casi regalado. Es un buen método de reciclar la comida y de controlar los desechos que generan los del nivel superior a este. Evidentemente, es comida doblemente procesada, con altos niveles de grasas saturadas, con pocos vegetales y normalmente, tratados con tóxicos. Para este grupo SensorForHealth tiene un apartado especial de registro de asistencia a este tipo de restaurantes. Cuanta más comida reciclada comas, más cerca estarás de ser un Ciudadano Ejemplar. En realidad tienen algo en común con Los Ciudadanos Ejemplares y es que como a ellos, no les importa el sabor, el placer… Los dos comen para poder seguir existiendo.

Los Habitantes del Desierto tienen derecho a una mínima atención sanitaria, son seres necesarios para la sociedad. Quedan excluidas de esa atención los problemas derivados de una mala alimentación. La culpa de caer enfermo por no comer adecuadamente es sólo del ciudadano.

SensorForHealth, que liberó a los gobiernos y a las empresas de responsabilidad y que también liberó al ciudadano que al fin pudo decidir cómo quería comer. Ordenó las ciudades y puso a cada persona en el lugar que le correspondía. SensorForHealth salvó el planeta y al ser humano.

Política y Social

Natalia Cisterna Jiménez

Diseño y gastronomía

Soy Co-Fundadora de La Mojigata, dónde trabajo contando historias a través de la comida, mi medio. Investigo cómo nos relacionamos con la comida y cómo impacta esa relación en nosotros mismos y en el entorno. Me gusta comer, mucho. En mis ratos libres también como.

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